Dieta cetogénica, todo lo que debes saber

Una amplia variedad de opciones de dieta elaboradas por nutriólogos, la dieta cetogénica aparece como una alternativa un tanto discutida. Este género de dieta se identifica por ser espléndida en grasa y mínima en hidratos de carbono, lo que provoca un cambio significativo en el metabolismo.

Conforme los especialistas, en vez de consumir el treinta por ciento de la grasa indicada en la pirámide alimentaria, realmente se debe ingerir un cincuenta por ciento de grasa en una comida.

Esta dieta se fundamenta en recientes descubrimientos de especialistas que señalan que el inconveniente del adelgazamiento no es el exceso de grasa, sino más bien su economía en el plato. Pues el control de peso tiene más que ver con la bioquímica de su organismo que con su fuerza de voluntad.

En el cuerpo, la escasez de suministro de hidrato de carbono hace que el hígado rompa la grasa, tanto a la que se ingiere, tanto a la que está en el cuerpo, transformándola en substancias cetónicas que se transforman en componentes de energía molecular. Es decir, el cuerpo se habituará a trabajar con la grasa como fuente de energía.

Para los nutriólogos, este cambio de comportamiento puede reducir los niveles de grasa anatómico hasta 3 veces más veloz y favorecer asimismo la ganancia de masa muscular. ¿Mas qué grasa ingerir?

Algunos nutriólogos señalan que ingieren la grasa buena y solo una cantidad moderada de la sobresaturada, como aceites, leche entera y carne grasa. Otros liberan cualquier género de grasa. Ahora, las grasas trans, presentes en galletas, por poner un ejemplo, están prohibidas. Además de esto, es esencial eludir los comestibles embutidos, en tanto que poseen demasiado sodio, colorantes y conservantes.

¡El tocino, por poner un ejemplo, se libera! Mas debe hacerse artesanalmente y sin azúcar (presente en las versiones industrializadas).

Para resumir, el secreto de la dieta cetogénica es consumir más grasa que hidratos de carbono y no preocuparse por recortar calorías. Comer bien es una recomendación de muchos profesionales.

Cuando le das poco comestible a tu cuerpo, tiende a tener una acción de “rebote”, quemando grasa a fin de que la sensación de cansancio y fatiga no sean tan intensas.

Asimismo hay que observar el género de hidrato de carbono ingerido. Priorice las versiones “del bien” con bajo índice glucémico (IG) que, por consiguiente, evitan los picos de insulina que llevan al cuerpo a poner la grasa. En este tema, escapa del arroz y de las masas, los panes asimismo deben evitarse.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*